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LA CULTURA NO SE IMPONE (2009)

“La cultura no se debe limitar a montar exposiciones y conciertos como la sanidad no se limita a la administración de fármacos”

José Ramón Insa Alba.

Hace ya unos años que no visito los Museos y raramente alguna exposición. Pasó la época de las peregrinaciones a las catedrales del arte, donde consideraba que se guardaban como en un sagrario la cultura de nuestras sociedades; donde se podía interpretar nuestra historia a través de los legados artísticos. Estos homogéneos espacios, los estimaba como lugares apaciguadores de conflictos sociales, por dar la impresión que en sus contenidos se permite cierta crítica institucional aunque estén financiadas desde las propias estructuras institucionales. Y hablo de homogéneos no solo en contenidos, sino en sus propias formas constructivas, de materiales, de color… agresivos por sus líneas proyectadas, ángulos, la dramatización de las formas. Me recuerdan a los parques temáticos, que es en lo que ya se han convertido. Como hace poco me comentaba un amigo, “Barajas sería un magnífico centro de arte, con todos los requisitos de espectacularidad que estos necesitan”… y línea de metro. Tiendas, cafetería, restaurantes y resultados. Tickets vendidos y gestión económica. Con menos de 120.000 visitantes, la exposición se puede considerar un fracaso. Y el artista también.  Pero, ¿y los contenidos?, ¿quién nos va ha indicar que es lo que debemos de soñar esta temporada? Porque así se programan, por temporadas, como la moda, como los grandes almacenes, los lugares espectáculo y el consumo. Si, estos centros de reflexión, de verificación de identidades, de asunción de criterios, estos lugares privilegiados del conocimiento en el mundo contemporáneo, se convierten en no lugares, en espacios de perdida de identidad, justo lo contrario para lo que se crearon. ¡Que ironía! Hace poco pudimos ver en el Channel 4 británico el documental «Hidden Hands» en el que nos explican como en los años 50 y 60, la CIA apoyó el arte americano, sobre todo el expresionismo abstracto para combatir ideológicamente el arte oficial de la desaparecida Unión Soviética, irrigando al mundo del arte y del pensamiento artístico del American way of life que ha ido germinando en los defensores de este tipo de esquema cultural. Colonialismo ideológico camuflado de libertad cultural que llega a sus límites más surrealistas con la isla del la factoría Guggenheim en un pueblo que parece que no tiene otra cosa que hacer que reivindicar su identidad cultural. Ahí esta el quid de la cuestión, a través del arte  si han permitido la colonización. El Louvre en Abu Dhabi, la Biennale di Venezia y todos los museos y centros de arte que se reparten en nuestro territorio con colecciones clonadas, repetidas una y otra vez, sin identidad. Hoy quien no tenga en su ciudad un museo y un centro de arte contemporáneo, no está sumergido en la modernidad. Está perdido en sus propias reflexiones y eso no se puede permitir. La actitud demagógica y obscena de los dogmáticos de la modernidad, ha creado una fisura entre el arte moderno y la tradición, apreciando al primero como un hecho aislado en el recorrido de la historia y su lectura lineal, que por otra parte, y es lo que no parecen darse cuenta, está repleta de enlaces, recursos, sugerencias y sobre todo, sensibilidades que no se pueden borrar de un plumazo. El que hayamos tenido un periodo político inexcusable en la reciente historia de nuestro país,  no debe impedirnos conservar una perspectiva historicista de los valores estéticos que hemos desarrollado en cada ámbito cultural, para terminar convirtiéndonos en policías y verdugos de cualquier manifestación  que no se rija por lo que imponen los hacedores de tendencias, cuyo único objetivo es homogeneizar  las estructuras de pensamiento en su propio beneficio. Los museos son instrumentos políticos como las obras que hay en ellos. No podemos olvidar que finalmente son los críticos elegidos por políticos quien seleccionan a los artistas que van ha crear el discurso cultural de una nación, cultura o sociedad, y los que no interesen para transmitir ese discurso, sencillamente, no están. Esto hace, como bien dice Delfín Rodríguez, “que los artistas, en términos generales, produzcan y piensen para los espacios institucionales casi en exclusiva. El arte contemporáneo nace con vocación de ser arte oficial pagado con dinero público y en instituciones públicas. El arte contemporáneo nace hoy con vocación institucional.” Estos hacedores de tendencias, los museos, centros de arte…, con directores nombrados desde los estamentos políticos, o regidos ya de una manera descarada por los propios políticos, han cedido en sus prioridades pasando de lo educativo a lo corporativo,  al espectáculo y la gestión económica. De esta manera la cultura pasa a ser una industria cultural, que finalmente se transforma en industria del ocio y turística, por lo que desaparece toda identificación y relación con el origen de la cuestión. La única opción que les queda a estos centros de arte  y museos, es a partir de ahora, sobrevivirse a ellos mismos. La consecuencia de esto, es que el que quiera conservar su criterio estético fuera de estas actitudes coactivas, no le queda mas remedio que sufrir un irremediable suplicio estético cada vez que visita uno de estos centros. ¿Pero donde están los límites de la reflexión, o el límite del lenguaje artístico? Cuando se habla al límite de la indistinción, terminamos sin saber de que estamos hablando. La cocina, el espectáculo, las ocurrencias de cualquier iluminado que tenga relación con quien pone la pasta…Todo es arte. “Esto, probablemente, supone un problema de orden ontológico” como alude Jean Louis Maubant Desgraciadamente esta tendencia pueril de sumarse al carro de el que la tenga mas gorda parece que no remite hasta que las arcas estén agotadas. Solo las nuevas generaciones de artistas, sobre todo en entornos locales, ya no se creen la película. Engañados hasta los límites mas insospechados por políticos sin escrúpulos con promesas vanas, son conscientes de su precariedad en un mundo, el de la cultura, engordado con inversiones millonarias que ellos ni siquiera han olido. No así las empresas constructoras y los agentes intermedios creados ex profeso desde los entornos políticos para embolsarse las subvenciones. Las culturas locales, que están empezando a reivindicar su espacio con gran ímpetu, son la única salida que nos queda a esta homogenización de la cultura. Nos hacen conservar el poco análisis crítico que nos queda porque conocemos los resortes que la forman. Es cercana a nosotros, es abordable y sobre todo, escapa a la manipulación e intoxicación de los medios de comunicación. Podéis hacer la prueba; si asistís a algún hecho que haya generado noticia, comparad vuestros recuerdos con las crónicas publicadas. ¿coinciden? La globalización impide a los entornos locales decir, hablar, editar sus contenidos, para así consumir convulsivamente los generados, o mejor dicho, creados por las industrias mas poderosas para aleccionar clientes potenciales. Afortunadamente los nuevos medios aprovechados desde las estructuras locales nos permiten pasar de lectores programados a editores de contenidos. Y esto supone una gran esperanza para conservar nuestro criterio, que al fin y al cabo es lo que nos hace únicos. Estos nuevos medios encauzados desde la cultura local nos hacen  pensar y mantener una actitud crítica, que es, al fin y al cabo, uno de los caminos mas eficaces para ser libres. Esteban Ruiz

 

LA SEXTA MIRADA (2009) Texto de comisariado para la exposición celebrada en el Instituto Cervantes de Bruxelles y la Casa Góngora en Córdoba “Todo lo que ahora era verdad, había sido alterado. Todo lo que ahora era verdad, había sido verdad eternamente y lo seguiría siendo. Era muy sencillo. Lo único que se necesitaba era una interminable serie de victorias que cada persona debía lograr contra su propia memoria. A esto le llamaban “control de la realidad”. (…) Saber y no saber, hallarse consciente de lo que es realmente verdad mientras se dicen mentiras cuidadosamente elaboradas, sostener simultáneamente dos opiniones sabiendo que son contradictorias y creer sin embargo en ambas; emplear la lógica contra la lógica, repudiar la moralidad mientras se recurre a ella, creer que la democracia es imposible y que el Partido es el guardián de la democracia; olvidar cuanto fuera necesario olvidar y no obstante, recurrir a ello, volverlo a traer a la memoria en cuanto se necesitara y luego olvidarlo de nuevo; y, sobre todo, aplicar el mismo proceso al procedimiento mismo. Ésta era la más refinada sutileza del sistema: inducir conscientemente a la inconsciencia, y luego hacerse inconsciente para no reconocer que se había realizado un acto de autosugestión”. George Orwell, “1984” Es complejo pensar sobre Córdoba si caer en tópicos. Recabar en lo heredado y no quedarse anclado en ese tiempo. Pero, aun así, es necesario conocer ese relato para poder vestir un argumento que funda la emoción impregnada de su historia, con el increíble legado intelectual que esta ciudad ha regalado al mundo. Nuestra estética actual, en su construcción, pasa necesariamente por Córdoba y su estoicismo. Los conceptos,”honestum“, “pulchrum“, “bonum” y “decorum“, “utile” y “aptum” los relaciona Cicerón en su “De Officis“, bebiendo del las tradiciones platónicas, aristotélicas y estoicas, pasando luego a San Agustín. Otro camino es el de Avicena que bebe de fuentes griegas. “La belleza o decorum, dicen los arabes, es la cualidad que posee una cosa cuando es tal como debe ser“. Organizan el ritmo y revisan con el álgebra la relación del hombre con el espacio, situandolo de la manera mas certera que ha permanecido hasta nuestros días. Aristóteles incide en el saber y el estoicismo en el hacer. Entre los romanos, Cicerón concibe la retórica como una disciplina y Quintiliano como un arte practico, “el arte es una capacidad que procede metódicamente, es decir, con orden“. Por eso los estoicos contemplan los dos matices aproximándose ya, en muchos aspectos a la concepción moderna del arte. Ciceron insiste en el carácter disciplinado del arte. El arte, dice, presenta dos formas: como saber y como realización: “Ars duplex, una in ascientia, alia in actu” (el arte es doble, teórico y practico) (1) Quiero estas referencias, para argumentar el guión de la exposición “La Sexta Mirada” en la que reencontramos nuevas vías de interpretación del desarrollo creativo, basado en la erudición del proceso intelectual y articulado gracias a la referencia que nos une: Córdoba. Retomamos con la selección de estos ocho artistas, al estudioso, al analítico, al imaginativo, al comprometido, al coherente con su entorno físico y emocional.  Y reivindico como nefasto en el arte, la relegación que han tenido las formas de pensamiento artístico, llevadas a cabo  a través del análisis y la observación de los hechos. Las obras presentadas por los artistas, aunque locales en su enfoque, se hace universales por la transcendencia de los conceptos. Aunque, vuelvo a repetir,  afrontadas desde lo local, desde lo que se conoce, y desde donde hay una verdadera implicación emocional. Llevamos demasiado tiempo sufriendo la justificación de un arte global creado fuera de las instancias artísticas y siguiendo la estela de los discursos sociales y económicos que reivindican un Global Village. Este multiculturalismo, es una manera de reprimir la individualidad que fundamenta el humanismo, ya que no respeta en absoluto lo que dice respetar; la singularidad. “Esta contradición del pensamiento globalizado hace que exista un poderoso descuadre, una contradicción, una desconexión considerable entre la acción realizada y el objetivo perseguido”.(2). Camus nos insiste también sobre la intensidad del descuadre entre la acción y el fin u objetivo en  “Le Mithe de Sisyphe Finalmente, nos hemos arropado en la globalización cultural para denostar otras formas diferentes de pensamiento, y nos escudamos en ella para anular cualquier conato de individualidad que se oponga a la uniformidad impuesta desde las estructuras generadoras de ideas. Hoy es bien visible una estética homogeneizada, estructurada dentro de una industria cuyo objetivo es el consumo de productos artísticos. Sin mas. Este consumo se articula en la anulación del individuo y de sus referencias que, al fin y al cabo, son las que nos confieren la riqueza de la diversidad de opiniones. Al contrario de lo que podríamos pensar y de los objetivos que nos propone esta globalización en sus postulados, hoy, tras la imposición de este sistema que propone evitar los problemas que se derivan de las diferencias culturales, nos encontramos, en realidad, en una gigantesca “cage aux folles”, con enfrentamientos violentos, y la mayor intransigencia cultural que haya tenido el ser humano a lo largo de su historia. El arte es interpretación, en el momento que se aunan los criterios de interpretación y se homogeneizan, entramos en un arte dirigido. El arte solo cabe desde la individualidad del creador y desde su libre interpretación de esta realidad; y esta individualidad, es la que genera e identifica el arte. Si Voltaire escribiera hoy un nuevo “Traité sur la Tolérance“, posiblemente ampliaría su crítica mas vehemente a la globalización, como paradigma de la intolerancia. Me ha parecido emocionante, sugerir a los artistas que intervengan a partir de una lectura de su ciudad, verdaderamente cercana e influyente en la argumentación de sus obras. Esto ha hecho posible la construcción de una exposición con gran solidez en sus fundaciones y resistente a cualquier embite externo. Soy consciente del enfrentamiento que esto supone con estéticas que considero humo creativo y que en muchos aspectos se han diluido junto a logros sociales. Estas se escudándose en la inmediatez, en lo instantáneo, el placer de lo inmediato e inconsecuente. Considero justo, por lo valioso que tiene esta exposición, comenzar a poner en cuestión un arte que se ha supuesto exclusivo por su intransigencia con los artistas intelectuales, sobre todo en entornos locales y debido a la mediocridad de los analistas. Este arte con pies de barro se empiezan a desmoronar como la economía que los ha mantenido. Por el contrario, nos encontramos en “La Sexta Mirada”, por parte de los artistas, con un ejercicio de honestidad y compromiso, que permanecerá en nuestra memoria y nos hará descubrir una ciudad que aunque haya sido redescubierta en múltiples ocasiones, nos va ha facilitar una nueva lectura que la hará mas cercana a cada uno de nosotros. Esteban Ruiz (1) Edgar de Bruyne. “La Estética de la Edad Media” (2) Christian Morel. “Les Décisions Absurdes” Sociologie des erreurs radical et persistantes.

 

CREATIVIDAD O CRISIS (2009) Intervención de Esteban Ruiz en la mesa redonda de  los Talleres Internacionales de Arte Contemporáneo OPENART 2009 en el Centro de Historia de Zaragoza. Ponentes: Esteban Ruiz, Francisco Jarauta, Defín Rodriguez, Juan Ugalde, José Ramón Alcalá, Fernando Sinaga y Carlos Cánovas En esta III edición de OPENART Zaragoza 09, los Talleres internacionales de Arte Contemporáneo, hemos analizado en su ciclo de conferencias y debates la relación que se establecen entre los conceptos de Creatividad y Crisis. Los especialistas invitados hemos  estudiado el origen que nos ha abocado a esta crisis y sus posibles soluciones en lo que respecta al mundo del arte, la cultura y la creatividad. También sus influencias y repercusiones en los ámbitos social y político de los cuales, le es imposible desvincularse. De un tiempo a esta parte se ha desarrollado una verdadera ingeniería para crear nuevas industrias, muchas de ellas utilizando ciertos campos de la actividad humana que hasta ahora no se “rentabilizaban” lo suficiente. Como bien sabemos y nos han inculcado, la rentabilidad económica es la prioridad en cualquier actividad ligada a la nueva economía. Lo leemos todos los días en los periódicos y lo  escuchamos en los informativos hasta convencernos que no hay otra salida: el consumo. A ello no escapa la cultura, donde han entrado los consorcios multinacionales haciéndola derivar hacia la nueva nominación de “industria cultural”, que debemos asimilar con avidez. Nuevas profesiones y nuevos campos empresariales se abren entorno al mundo creativo; empresas de gestión e ingeniería cultural, especialistas en entidades culturales, turismo y patrimonio, marketing, consultarías…, avalados todos ellos, por nuevas legislaciones que necesitan a su vez de expertos que las interpreten. Pero… ¿quién genera los productos culturales que nutren a esta industria?, ¿quién genera el arte?. Para mantener esta industria, ¿existen artistas autónomos o por el contrario son “asalariados” del sistema? Los artistas y los productos artísticos no son ya el único valor de esta industria como nos indica Anthony Davies (1). Se convierten en una mercancía con la que montar exposiciones, publicar libros, rellenar información en los medias, explotar la red, etc. Un ejemplo es que de la exposición de un solo artista, la industria nutre a los funcionarios de la institución que la esponsoriza, críticos, fotógrafos, empresas de diseño e imprentas que realizan las publicaciones, periodistas y medios de comunicación que nutren sus paginas con la noticia, empresas de seguridad, transporte, aseguradoras… hasta las empresas de limpieza obtienen su pellizco. Pero ¿y el artista?. Este se tendrá que conformar en muchos casos, con el “prestigio” que le han ofrecido “generosamente” todos los anteriores por sus diez meses de reclusión en su taller y correr con los costes de la producción de su propia obra, y en el mejor de los casos, un bello catálogo para ofrecer a sus amistades. Esta situación desanima a muchos creadores y para compensar, la Industria y la sociedad  otorga el título de artista-creador a cualquiera que acepte las condiciones anteriores sin ponerla en cuestión. Parecido juego desarrollan algunas administraciones con artistas afines a sus ideologías, o mejor dicho, en un mundo sin ideologías, a los que aseguran sus previsiones de lucro. Son los sectores financieros, los que en muchos casos generan la producción artística, mediante su propia creación de artistas. Estos artistas están ligados a empresas, ligadas a su vez a holdings financieros que se sirven y aprovechan financiaciones del entorno público. No existen mecenazgos ni esponsorizaciones que no reviertan económicamente en las propias empresas que son matriz del producto esponsorizado. Aprovechan esta industria para al mismo tiempo vender una imagen limpia y generosa, así como rentable. Se aprovechan también de los recursos públicos como espacios representativos, fondos culturales, de igualdad y equilibrio sociales, y así prestigiarse en campos teóricamente no especulativos. Los productos generados, son de carácter supranacional. Por lo que chocan frontalmente con las generaciones artísticas espontáneas de culturas locales. Aquí encontramos le manido y recurrente adjetivo “interculturalidad”, a la que han sido atraídas como moscas a la miel las instituciones, obsoletas en sus desarrollos y analfabetas de las nuevas economías, los grupos civiles, y los mundos liberales  preocupados por el desarrollo humanista. Haciéndoles en parte el trabajo de depredación económica y cultural a estas multinacionales a las que dicen enfrentarse. La capacidad de informarse y la velocidad de integración de esta información es el factor principal para ganar en la carrera por crear y vender los productos que demanda la sociedad. Por otra parte estas demandas, están siendo moldeadas desde otras industrias por los mismos holdings, llámese información, publicidad, necesidad de bienes de consumo, etc. De esta manera la cultura pasa a ser una industria cultural, que finalmente se transforma en industria del ocio, por lo que desaparece toda identificación y relación con el origen de la cuestión. La representación más evidente de esta situación, es que si el arte estaba ligado al pensamiento y era universal en su concepto que no en sus formas ni planteamientos que era locales, ahora,  con la manipulación perversa de los derechos de autor llevada a cabo desde ciertos entornos culturales ligados al poder, se fiscaliza cualquier uso o disfrute que se haga de el, con penas incluso de cárcel. También se fiscaliza la propia producción de productos con lo que se matan dos pájaros de un tiro: los artistas no tienen capacidad legal, en muchos casos, para crear su propia obra si no van de la mano o están siendo utilizados por un “socio” poderoso. Esta situación de arte mercantilizado hace que los aristas no hayan vivido en absoluto la pasada bonanza económica siendo relegados y engañados a favor de creativos de saldo próximos al poder y utilizados para hacer caja. Es evidente que el artista siempre ha estado en crisis y lo sigue estando, no así la cultura que en estos últimos años a sido beneficiada por un progresivo y espectacular incremento de fondos públicos que ni tan siquiera han rozado a los creadores. Han sido redirigidas estas inversiones hacia agentes externos, profesiones ficticias y sobre todo a la industria constructora, de la que desgraciadamente tanto sabemos en nuestro país, destinando un porcentaje ingente de estos fondos culturales públicos a la rehabilitación y construcción de inmuebles y equipamientos hoy cerrados, por no contar ni preveer fondos para su desarrollo y la realización de actividades, y dotarlos así de vida. Son insostenibles como la economía que los ha creado. Otro de los aspectos del derroche del dinero público en el ámbito cultural es el de las bienales, museos y centros de arte. Es lamentable ver a las instituciones y a los artistas montando unos y concurriendo  otros a estas Bienales que surgen como champiñones abonadas con dinero público, como nos indica Serge Guilbaut (2) “…con la esperanza de ser observados por quienes ostentan el poder económico. Haciendo obras a medida de la mirada occidental con el fin de hacerse notar y acceder así al circuito internacional”. Luego están los museos y centros de arte, maquinas del espectáculo que tienen por objeto divertir al personal con caras y superficiales producciones. En estos museos-negocio no se genera arte. “Las cosa interesantes ocurren en pequeñas estructuras que pueden pensar de otra manera, sin espectáculo, en profundidad y con liberta.”  Es en este entorno donde OPENART quiere ofrecer a los creadores y a cualquier ciudadano interesado por su devenir cultural la posibilidad de dialogar y plantear soluciones a este problema desde la lógica mas elemental. Para ello hemos contado con artistas científicos, críticos, filósofos, antropólogos, etc. Que ponemos a disposición de los artistas y del público en general en el Centro de Historia de Zaragoza durante las dos semanas que duran los Talleres. Esteban Ruiz (1) “Futuros del Arte” Anthony Davies y Simon Ford (2) “La Critica Dialogada”, Anna María Guasch (3) “Salidas Incalculables” Marion Von Osten

 

NAUFRAGIOS (2007) Texto de comisariado de Esteban Ruiz para el catálogo de la exposicion “Naufragios. Aportaciones creativas para la reflexión social” “Y sin duda nuestro tiempo… prefiere la imagen a la cosa, la copia al original, la representación a la realidad, la apariencia al ser… lo que es ‘sagrado’ para él no es sino la ilusión, pero lo que es profano es la verdad. Mejor aún: lo sagrado aumenta a sus ojos a medida que disminuye la verdad y crece la ilusión, hasta el punto de que el colmo de la ilusión es también para él el colmo de lo sagrado.” Feuerbach, prefacio a la segunda edición de La esencia del Cristianismo. En efecto, nuestra realidad se ha convertido en una lineal representación teatral donde consumimos apreciaciones envasadas desde los “centros de producción de realidades”. Prioridades impuestas, alegrías impuestas, preocupaciones impuestas y algún que otro guiño de caridad para lavar nuestras conciencias. Somos participes de una obra representada en un teatro acartonado donde no se permite la intervención del público y donde el más mínimo carraspeo es silenciado por tus vecinos cercanos. Un duermevela que se convierte en sueño, como los sueños de Calderón, un sueño necesario ya, como nos recuerda Guy Debord en “La separación consumada”,  A medida que la necesidad es soñada socialmente el sueño se hace necesario. El espectáculo es la pesadilla de la sociedad moderna encadenada que no expresa finalmente más que su deseo de dormir. El espectáculo es el guardián de este sueño“. Esta factoría de sueños, como vemos, afecta y se nutre asimismo de la cultura . De esta manera, venimos observando una ralentización en la espontánea generación de culturas autóctonas,  surgidas estas desde las bases estructurales de cada sociedad como ha venido siendo natural  a lo largo de la historia hasta el final de la 2ª guerra mundial, y dando paso a partir de ese momento, a la incursión de formas culturales sometidas al consumo de productos y no a la generación de la anterior como valor de consolidación de formas diferentes de pensamiento. En estos momentos, nuestras directrices culturales se limitan a importar paquetes  diseñados en sociedades que nos llevan ventaja en el establecimiento y la consolidación de lo que se ha denominado “industria cultural“. Esta industria genera productos con estrategias de mercado invasivas  con los consumidores que los adoptamos con avidez, llevando implícito el consumo de objetos y la sensación de autosatisfacción de la consciencia que nos impide generar ideas. Estamos sucumbiendo a estas directrices  por las repercusiones que tienen sobre las economías globales y locales, y por intereses que perciben la cultura como una industria especulativa más que como una estructuración de maduración social. Contamos con reiterados ejemplos  a lo largo de la geografía nacional de esta funesta aplicación de políticas culturales que en vez de ayudar a la generación espontánea de arte, se reinventan necesidades ficticias que esquilman no solo los recursos destinados a este menester sino también las ideas. Como bien dice el antropólogo francés Marc Augé, “hay que formar no como consumidores, sino como creadores.” El nuevo humanismo es eso: formar a las personas para que controlen los instrumentos. Formarlos para crear Adquiere esto más importancia aún en una sociedad donde la asunción de criterios de pensamiento comienza a ser, si no criticada, sí desprestigiada o relegada por la homogeneización de las estructuras sociales, de las referencias culturales y de las formas de pensamiento que se nos impone como la forma políticamente correcta de actuar y pensar Aprecio como muy valientes, ciertas actitudes tanto a nivel formativo como de producción que permiten a los ciudadanos interesarse  unos e implicarse otros en entornos sensibles a la creación y la generación de ideas, de las que andamos tan escasos. Un momento dramático viven los creadores desde que el apoyo a la actividad artística y cultural, necesario desde las instituciones públicas, a sido sustituido, por gestores intermedios que están errando sus objetivos, que no deberían ser otros que las ayudas y los incentivos a la creación, y que por otro parte, van  inclinándose  en el apoyo a su propia actividad organizativa, deteriorando de esta manera, irremisiblemente, los recursos que deberían volcar sobre los propios creadores. Como complemento a este supuesto trabajo de apoyo, es la empresa privada quien se debe de afrontar  la acción de mercado de estas creaciones, y el público de decidir las corrientes estéticas acordes con cada entorno social. La excesiva incidencia institucional en el mercado del arte, crea confusiones, cuando no corrientes deliberadamente dirigidas para crear opiniones interesadas. Hoy  día en el que todo pensamiento se trivializa debido al mercado, no existe relación entre los problemas que nos acucian  y las ideas que generamos. Vivimos en un verdadero cambio de paradigma donde se mantiene un combate que enfrenta” imagen versus argumentación”. Un ejemplo lo tenemos en la gran proliferación de edificios emblemáticos en nuestras ciudades con el fin de inventar sus propias singularidades, y terminar pareciéndose a centros comerciales fuera de contexto. Estamos sumergidos en un periodo de gran cinismo en el que la teatralización  a sustituido a cualquier estrategia crítica.  

 

¿CIUDADANOS DEL MUNDO? Conferencia dictada en el curso de verano “Diversidad e Intercultura” de la Universidad de Córdoba Martes 30 de septiembre de 2008

Quiero a empezar esta ponencia citando al profesor Neoyorquino Craig Calhoun y su intervención en el primer Forum de la Asociación Internacional de Sociología que se realizó en Barcelona a principios de este mes. Calhoun, pone en duda este modelo globalizado que defiende la desaparición de las identidades nacionales en aras de una supuesta identidad común. Asimismo, habló de ese grupo formado por personas que se expresan en inglés, viajan con frecuencia y tienen amistades en los lugares más insospechados del planeta -“como los asistentes a congresos internacionales”-, incapaces, no obstante, de conocer el nombre de su vecino del rellano de su escalera. Esta elite vive en la ficción de sentirse “ciudadanos del mundo” y su percepción de la realidad no suele ir más allá de los vestíbulos de los aeropuertos y de los hoteles de la cadena de moda. No tienen color político ya que han asumido la caída de las ideologías en aras a un cosmopolitismo de lujo. Los únicos ciudadanos del mundo que hay hoy en día son los refugiados que no encuentran país que les acoja y tienen que vivir con la carta de la ONU. Ciñendonos a nuestra ciudad, a Córdoba, no es posible pensar una ciudad donde los ciudadanos aprecien las riquezas que aporta el interculturalismo, o mejor dicho, el respeto a otras culturas, si la ciudad no es capaz de reconocer en su propia identidad, su propia cultura. Una ciudad, donde por norma general, se da la espalda a los agentes que generan esta cultura de una manera espontánea, y a las personas que poseen la suficiente sensibilidad para reconocer las representaciones culturales de la propia ciudad. Una ciudad, asimismo, donde las personas que se ocupan de estos menesteres deberían de tener la suficiente capacidad técnica y la necesaria sensibilidad, vuelvo a repetir, para apreciar, reorganizar y construir no solo un bonito discurso sino una realidad de respeto desde nuestra propia cultura hacia las demás. Si en algo sabemos los cordobeses de interculturalidad, es en base a nuestra propia emigración mas que a la inmigración recibida (solo? un 2,8% de tasa de inmigración en el 2007 según el IMDEEC). Una ciudad donde nuestro jóvenes mas cualificados, los universitarios, los profesionales mas preparados, nutren la mas importante tasa de emigracion desde Córdoba. Otro entorno profesional sometido a una feroz e irremediable emigración y mezcla intercultural fuera de nuestras fronteras locales, son ese entorno que citamos antes de cordobeses sensibles a las necesidades, carencias e interpretaciones culturales de nuestra ciudad. Me refiero a los artistas y creadores, a los que no se les tiene en cuenta ni para configurar el entorno físico de la misma ni el entramado social. Son ignorados sistemáticamente o se les utiliza en aras a una imagen glamurosa que vende bien. Si no somos capaces de apreciar y comprender nuestros propios valores culturales, que no vayan mas allá de tipismo, de los tópicos románticos y de un costumbrismo impuesto por otros, ¿como vamos a apreciar, integrar, asimilar o respetar las aportaciones de culturas ajenas? De esta manera, venimos observando una ralentización en la espontánea generación de culturas autóctonas, surgidas estas desde las bases estructurales de cada sociedad, como ha venido siendo natural a lo largo de la historia hasta el final de la 2ª guerra mundial, dando paso a partir de ese momento a la incursión de formas culturales sometidas al consumo de productos y no a la apreciación de la cultura como valor de consolidación de formas diferentes de pensamiento. Adquiere esto más importancia aún en una sociedad donde la asunción de criterios de pensamiento comienza a ser, si no criticada, sí desprestigiada o relegada por la homogeneización de las estructuras sociales, de las referencias culturales y de las formas de pensamiento que se nos impone como la forma políticamente correcta de actuar y pensar. Nos encontramos ante una realidad social bien ardua, debido a que nuestra sociedad tiene dificultades para realizar un análisis inteligente de la realidad, entre otras cosas, por su lamentable incapacidad lectora y por tanto de comprensión del mundo. Que nuestro país figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y que los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas. Con un abandono educativo temprano: un 37% de los jóvenes andaluces deja de estudiar después de los 16, (aunque mas grave es la situación en Córdoba donde mas de un 44% de la población no tiene estudios o solo estudios primarios). y sobre todo y lo que lo hace mas sangrante, con una total impunidad, y una ausencia descarada de autocrítica por parte de las clases políticas dirigentes. Esta situación, hace que se nos ponga la situación muy difícil para intentar, al menos, comprender al otro. Ya que la ignorancia genera el miedo, y el miedo: el rechazo. Como digo, en la educación está el germen del respeto hacia los demás y la propia autocrítica. Estamos sumergidos en un periodo de gran cinismo en el que la teatralización a sustituido a cualquier estrategia crítica. Y es la cultura, su representación mas evidente. En estos momentos, nuestras directrices culturales se limitan a importar paquetes diseñados en sociedades que nos llevan ventaja en el establecimiento y la consolidación de lo que se ha denominado “industria cultural”. Esta industria genera productos con estratégias de mercado invasivas con los consumidores que los adoptamos con avidez, llevando implícito el consumo de objetos y la sensación de autosatisfacción de la consciencia que nos impide generar ideas y obtener un análisis nítido de la realidad. Estamos sucumbiendo a estas directrices por las repercusiones que tienen sobre las economías globales y locales, y por intereses que perciben la cultura como una industria especulativa más que como una estructuración de madurez social. Se están desarrollando en Córdoba políticas culturales que en vez de ayudar a una cultura de generación espontánea, se reinventan necesidades ficticias que esquilman no solo los recursos destinados a este menester sino también las ideas. Para acabar y mirando al futuro, quisiera citar un texto de mi estimado amigo, Francisco Jarauta en el que nos dice que “Queramos o no, estamos abocados a una situación marcada por un progresivo mestizaje, frente al que es necesario revisar nuestros muros conceptuales, nuestras fronteras psicológicas. No podemos ampararnos en una política de derechos, cuando estos se han levantado sobre una gran sustracción o, al menos, sobre un gran olvido”. Esteban Ruiz
UN TRABAJO DE CAMPO EN EL MUNDO DE LAS IDEAS A propósito de los workshops TAC y OPENART. Con las diferentes ediciones de los Talleres Internacionales de Arte Contemporáneo, vamos apreciando, cada vez con mas nitidez, lo que desde el primer taller nos planteamos como reto: crear un espacio donde se fomente y se analice la capacidad que tienen los creadores de producir ideas. Pero no solo en el sentido platónico de lo inteligible, sino partiendo en su concepto desde el mundo de lo sensible. Pensar desde la sensibilidad, trabajar desde la sensibilidad, compartir con esta misma sensibilidad alejada de la espectacularización de los medios de producción y de sus objetos producidos. Los TAC sugieren a los participantes una interpretación de la mirada a través de construcciones fundadas por las sensaciones y levantadas por el análisis de los hechos, el pensamiento, la discusión y el aprendizaje. Este aprendizaje es impulsado por el conocimiento de referencias históricas, artísticas, creativas, onto­lógicas o de pensamiento, que viene dado en estos Talleres por un polifacético equipo que no ha dudado en extender su dedicación hacia los participantes con una implicación profesional y humana no al uso. Un equipo de lujo “a priori” por su indiscutible representatividad en el entorno artístico nacional e interna­cional, por su prestigio en el mundo de la educación artística, y por su alta consideración en el desarrollo del pensamiento contemporáneo. Y que ha resultado “a posteriori”, asimismo, sorprendente por su gran implicación humana y de compromiso con los artistas de una gran variedad de territorios, países y culturas. En el periodo de trabajo intensivo que suponen los Talleres, los artistas escriben un “cahier de voyages” a partir del pensamiento de cada uno de sus compañeros, del equipo y de su propio discurrir. Este libro de notas, se ha ido llenando de discursos lucidos y de borrones también, pues como cita Kundera, la creación es eso, “derribar y encontrar nuevos sentidos, soluciones y formas” La metodología aplicada en TAC está basada en el discurso y la acción, en el planteamiento de un reto y una ágil búsqueda de soluciones para cumplir un compromiso con la organización y con uno mismo. Un aprendizaje integral e integrado. Este reto se encauza con el planteamiento de cuestiones globales en el desarrollo de ideas y objetos artísticos, para luego utilizar con una perspectiva de análisis, los recursos específicos que identifican a cada artista. Una idea del vigor en el desarrollo de estos procesos artísticos que se generan en los TAC es que toda la obra que se expone una vez finalizado estos, ha sido realizada en este espacio y en diez días, lo que implica un vértigo creativo por el compromiso adoptado.

Concepción – Producción- Exhibición Algo tan complejo como la utilización de diferentes lenguajes artísticos en el periodo de trabajo, sin limitaciones interpretativas, dan como resultado pinturas, esculturas, instalaciones, fotografías, videos, video-instalaciones, arte electrográfico, performances, creaciones para la red, obras de sonido, grabado, serigrafías, y todo tipo de obra gráfica, que son el resultado de las dinámicas de procesos de reflexión y discursivos, que ofrecemos como recursos pedagógicos a los participantes para crear nuevos criterios artísticos y de pensamiento. La estructura de los Talleres de Arte Contemporáneo está pensada para que en un periodo concreto de tiempo, el artista obtenga la máxima de información acerca del arte contemporáneo de una manera experimental, de sus fundamentos intelectuales, de las posibles convergencias entre diferentes lenguajes, de los discursos futuros del arte,… dando una formación lo más integral posible a sus participantes y exigiendo un máximo rendimiento La participación en TAC es beneficiosa para los artistas por muchos factores: ● Por sentirse alentado en un entorno que no le es hostil, que le comprende y es tolerante con su percepción individual de la realidad. ● Por la enorme cantidad de recursos formales que en el proceso de observación de sus compañeros es capaz de asimilar. Asimismo, el abanico de posibilidades que se les abre debido a la variedad de lenguajes, técnicas y recursos didácticos posibilita que puedan ser más certeros a la hora de transmitir estas ideas. ● Por los recursos conceptuales que en este mismo proceso de observación y dialogo con los otros artistas es capaz de aprehender. Estos recursos observados, analizados y digeridos, pueden provocar nuevos planteamientos y estructuras de pensamiento que abordados en su trabajo les permitirá nuevas vías de investigación. En estos Talleres estamos empeñados en producir ideas nuevas y originales en las que el artista desarrolle su propio mundo expresivo, fomentando la libertad creativa y el análisis, a través de un trabajo intuitivo y de investigación y análisis, creando un permanente debate sobre la obra individual de todos los alumnos y evitando estandarizar la obra con técnicas preestablecidas. ● Por la presión creativa a la que son sometidos en la dinámica de trabajo que se imponen en los talleres y su entorno, que hace que optimicen de una manera sensible su tiempo y concreten soluciones más intuitivas. ● Desde los Talleres se hace hincapié en crear o concretizar metodologías de trabajo bien aplicadas al campo de la creación, desde el estudio y análisis de los sistemas ya creados o de otros recién descubiertos por los artistas. DOS SEMANAS PARA PENSAR, CREAR Y EXHIBIR TU OBRA El título de estos talleres, viene dado por nuestra preocupación de que los artistas sean conscientes de cada una de las fases del proceso para la elaboración de una obra de arte. ¿Por qué enfocar un tema de una manera y no de otra?. ¿Cuáles son las bases intelectuales, socioculturales, geográficas, ontológicas necesarias para la concepción de un trabajo?. ¿Por qué la utilización de unos materiales y no otros para la transmisión lo más fiel posible de esa idea?. ¿Cuál es el momento exacto de madurez de la obra artística para su exhibición y cuales son los mejores caminos de distribución?.El análisis de estos interrogantes, y la estructuración de unos talleres de dos semanas, donde los participantes pueden experimentar al mismo tiempo, desde una soldadura de hierro hasta la creación de una vídeo-instalación, desemboca en los T.A.C. Binomio Analógico / Digital. Diálogos, tensiones, soluciones. Atendiendo a este enunciado que vertebra la realización de los Talleres, estudiamos y analizamos el paso de los soportes analógicos a los digitales y las nuevas tecnologías. El avance de las nuevas tecnologías aporta a las artes contemporáneas nuevos medios de expresión, variaciones en la forma de concebir y percibir el arte, así como nuevos soportes y materiales de ejecución. Defensores y detractores de los sistemas analógicos y digitales se enfrentan por legitimar estos soportes. Desde TAC creemos que estos dos sistemas discurren paralelos en la actividad creativa y que en muchas ocasiones se complementan. CONVIVIR Estos talleres van dirigidos a artistas plásticos y de nuevas tecnologías, estudiantes de Bellas Artes y de Historia del Arte, diseñadores gráficos, profesores de arte, directores de arte y cualquier profesional de la creación. PENSAR Los TAC desarrollan paralelamente y como apoyo docente un ciclo de conferencias que es considerado como un medio prioritario para el desarrollo de la capacidad intelectual, de comprensión y análisis del arte contemporáneo por parte de los participantes. En él contamos con la presencia de teóricos del arte, críticos, museólogos, marchantes, coleccionistas, directores de ferias y galeristas. Todo un abanico de profesionales que se encuentran entorno al mundo del arte y su distribución, vital para el desarrollo profesional de los participantes. CREAR Los participantes tienen como fin la elaboración de obra artística, y para ello disponen de talleres de diferentes disciplinas artísticas para desarrollar su trabajo, teniendo a su disposición a profesores de alta preparación artística, técnica y pedagógica que pueden orientar el desarrollo de su creación y les sirven de apoyo, tanto en su aspecto formal como conceptual, creando un intercambio de experiencias, en técnica y metodología. EXHIBIR Los resultados de los Talleres, son exhibidos en el entorno mas propicio de la ciudad. Este último ciclo del proceso creativo, es especialmente importante dentro de la estructura docente de los talleres. Conlleva esta exposición la edición y difusión de un completo catálogo que contiene toda la información que han generado los talleres. La exposición está comisariada por el equipo director de TAC y es el momento en el que las empresas e instituciones y mecenas seleccionan la obra que pasará a formar parte de sus colecciones.

 

Moby Dick, Enlace, Esteban Ruiz  MOBY DICK EXHIBITION

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TALLERES DE CREATIVIDAD


Entrevista de Aristóteles Moreno a Esteban Ruiz. Diario ABC

PDF de la entrevista

Día 08/05/2011

POR ARISTÓTELES MORENO

Emigró a París en busca de libertad y de tierra abonada para la creación. Y allí forjó un oficio que le permite vivir del arte desde hace nada menos que 20 años. Sus cuadros pueblan colecciones privadas de EEUU, Francia, Portugal, Suecia, Irlanda, Alemania y, cómo no, España. En Córdoba no expone desde hace 15 años. Quizás por su actitud poco acomodaticia a los protocolos del poder. Mientras tanto, se ha dedicado a pintar y a vender (mucho, según revela). Y a dirigir unos talleres de arte y terapia para pacientes con trastornos mentales y de conducta alimentaria en el hospital Reina Sofía.

—Arte y terapia. ¿Quizás una redundancia?

—Se trata de utilizar los fundamentos artísticos con fines terapéuticos. Posiblemente siempre haya sido terapéutico, pero nunca se ha tratado como ciencia.

—¿A usted de qué le alivia?

—Me hace encontrarme a mí mismo. Y eso me da estabilidad. Me hace sentirme seguro para enfrentarme a los errores, a los problemas. Para estar 15 horas cuatro meses en un taller hay que tener la cabeza bien amueblada.

Mejor o peor amueblada, Esteban Ruiz (Jaén, 1966) tuvo en su cabeza desde muy temprano la convicción de que el arte determinaría su vida. Todo soplaba a su favor. Su madre era profesora de dibujo y le inculcó sensibilidad y curiosidad vital. Se crió en Porcuna, en aquella España rural que va camino de extinguirse. «A los niños ahora les falta ese toque de salvajismo que teníamos nosotros. La calle, el juego y las guerras a pedradas». Empezó a dibujar muy pronto. Y a vender sus trabajos a los compañeros del colegio. Luego se fue a la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, donde comprendió que no quería ser profesor de dibujo. Entonces emigró a París.

—¿En la infancia se forja todo?

—La parte más importante. Desde los últimos meses de gestación hasta los tres años, el cerebro pasa de pesar 300 a 1.400 gramos. Se hacen todas las conexiones neuronales. La estimulación es vital. Ahí se decide la mayor parte de las capacidades que tendrá el individuo.

—¿Cree en los genes o en el entorno?

—En el entorno. Los condicionamientos culturales son muy influyentes. Hay una cosa muy importante para estimular la creatividad y la curiosidad, que es el cariño.

—Hay grandes genios a los que les ha faltado el estímulo de la afectividad.

—Yo hablo de un hombre completo. Puedes ser un genio pero si estás frustrado no vale. Hay que ser feliz.

—A veces el arte y la felicidad no van parejas.

—Eso es un mito. Yo dejaría mi trabajo artístico si no fuera feliz.

—Usted es un hombre feliz.

—Me considero un hombre feliz. Con las lagunas naturales de cualquiera. Pero siempre he hecho lo que he querido. El arte me ha influido por la capacidad de asumir errores. El arte es un error continuo. Para innovar y crear te tienes que equivocar. Y uno de los problemas es que la gente nunca asume sus errores. No pasa nada porque te equivoques. Es signo de inteligencia.

La conversación tiene lugar en un singular establecimiento, mitad tienda de arte mitad cafetería, cuyo negocio regenta con otros dos socios. El diálogo discurre con fluidez más allá del guión previsto. Del arte a la filosofía, de la filosofía a las religiones primitivas, de la religión al compromiso social. «Desde que tenía 17 años me planteé la pintura como una manifestación de pensamiento. Leía El Quijote, Nietzsche, Heidegger. Me interesaba la filosofía. Tanto que dudé entre estudiar esa carrera o Bellas Artes».

—Arte y pensamiento son dos formas de conocimiento distintas, ¿no?

—No. La pintura se hace con la cabeza, no con las manos.

—Sí, pero con la intuición.

—Los dos factores son importantes. Tienes que tener una base ontológica y tener cintura para dejarte llevar por la intuición, que es lo que da frescura.

—¿Qué buscaba en la filosofía?

—Las preguntas que todos buscamos. Dónde vamos, de dónde venimos, quiénes somos.

—¿Qué respuestas encontró?

—Que lo importante son las personas tomadas individualmente.

—En buena medida, eso es el pensamiento moderno.

—Puede ser. El principio del pensamiento racional está basado en el individuo fuera del grupo. Kant y Heidegger hablan del individuo.

—¿Qué se busca en el arte?

—Durante mucho tiempo trabajé en una obra muy conceptual relacionada con las religiones. Pero a partir de ciertos viajes me replanteé todo. Dejé de hacer una obra conceptual y me puse a hacer una obra emocional. Ahora no me meto con premisas en el taller. Saco lo que hay en mí. Y me lo paso mejor que antes.

—¿Antes sufría?

—Sufría más.

—¿Hay que sufrir para crear?

—No necesariamente. Hay que sufrir para encontrarse a uno mismo.

Su método era entonces altamente laborioso. Para trabajar sobre las religiones primitivas se empapó de antropología y viajó mucho. India, Nepal, norte de África, Chile, Perú, Bolivia. En Atacama participó en rituales con chamanes. «Es un viaje iniciático que todos deberíamos hacer». Pero de eso hace ya un buen puñado de años. Ahora mantiene su residencia en Almodóvar del Río y viaja regularmente a París, donde una galería vende sus trabajos.

—¿Un artista es un señor que ve más allá que los demás?

—No a priori. Pero por el propio desarrollo de nuestro trabajo, siempre estás buscando respuestas. Cuando entras en el taller las premisas las pones tú. Y tienes que buscar las preguntas. Eso es lo más dramático.

—¿Le da vértigo?

—Sí, mucho. Ahora me voy a meter en el taller, tengo todo preparado, y estoy acojonado. Tengo que hacerme las preguntas y buscar soluciones.

—¿Y qué preguntas se va a hacer?

—No lo sé. Quiero entrar a bocajarro.

—¿Cómo se pare una obra?

—Hay muchas maneras. Yo antes trabajaba sobre literatura. Leía mucho, subrayaba, tomaba notas y, a partir de ahí, intentaba desarrollar una estética visual.

—¿Qué maestros le abrieron el camino?

—Tengo muchas referencias y no sólo plásticas. De música, de pensamiento. Gente que traigo a los talleres y que admiro mucho, como Jarauta o Nacho Criado. Y a nivel plástico, Picasso, Schnabel, Kiefer. Las mujeres de mi vida también me han ayudado mucho.

—¿Es arte todo lo que reluce?

—Ahí ya entramos en el terreno de la opinión. No lo sé. Lo que no me parece ético es el arte institucionalizado. Los museos son lugares de manifestaciones políticas, regidos por críticos puestos por políticos que les interesa mantener un discurso.

—¿Es objetor de los museos?

—Empiezo a serlo. El arte está más institucionalizado que nunca. Una gran parte de los artistas hace obra expresamente para instituciones. Lo estamos viendo en Córdoba.

—Muchos artistas han reclamado eso precisamente.

—Pues que sigan reclamándolo. Yo seguiré vendiendo mis cuadros por medio mundo. Aquí los artistas están en otra guerra: en ver dónde apañan la subvención. Y ahora se les acaba porque hay un cambio político.

—¿Qué es lo que no se debe enseñar?

—El egoísmo. Hay que enseñar a crear equipo. A confiar en los otros, a enseñar tu trabajo sin prejuicios.

—Mercado del arte. ¿Un oxímoron?

—El arte ya es un mercado. Se ha convertido en una industria y entra con todas las de la ley en la sociedad de consumo.

—¿Qué le preocupa del mundo?

—La violencia. No la soporto. No vamos por buen camino. Creo que la cosa se va a poner muy grave.

—¿Hasta qué punto?

—De un conflicto social muy grave en Occidente. Las instituciones se están desligando de la población. El mundo está controlado por grandes lobbys y los políticos ya no trabajan para nosotros. Si hay problemas de abastecimiento, la gente se sublevará.

—¿Qué le indigna?

—La hipocresía. La falta de honradez. No decir las cosas por su nombre.

—Celaya decía: «Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural de los neutrales». ¿Usted también?

—Tanto que la tengo en un catálogo. Me identifico absolutamente.

—Afirma ser un pintor comprometido. ¿Con qué?

—Primero conmigo mismo. No me dejo avasallar ni que me utilicen.

—¿El arte es un arma transformadora?

—Es un medio transformador. Saca lo mejor de nosotros: las emociones.

—Es usted más emocional que racionalista.

—Hay que utilizar los dos aspectos: pensamiento e intuición. Utilizar ese tándem de manera coherente es lo que te hace ser feliz.

—¿Qué verdad no tiene remedio?

—Supongo que la muerte. Pero es la única verdad que tenemos que asumir.

—¿Usted la ha asumido?

—Totalmente. Jamás me ha dado miedo. He tenido experiencias muy cercanas a la muerte. Y no tengo interés en la perpetuación. No me interesa.

 

 

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