Contemporary Art

TEXTOS

LA CULTURA NO SE IMPONE (2009)

Texto íntegro de Esteban Ruiz para la revista “Boronia” parcialmente censurado.

 “La cultura no se debe limitar a montar exposiciones y conciertos como la sanidad no se limita a la administración de fármacos”

Néstor García Canclini,

 Hace ya unos años que no visito los Museos y raramente alguna exposición. Pasó la época de las peregrinaciones a las catedrales del arte, donde consideraba que se guardaban como en un sagrario la cultura de nuestras sociedades; donde se podía interpretar nuestra historia a través de los legados artísticos. Estos homogéneos espacios, los estimaba como lugares apaciguadores de conflictos sociales, por dar la impresión que en sus contenidos se permite cierta crítica institucional aunque estén financiadas desde las propias estructuras institucionales. Y hablo de homogéneos no solo en contenidos, sino en sus propias formas constructivas, de materiales, de color… agresivos por sus líneas proyectadas, ángulos, la dramatización de las formas. Me recuerdan a los parques temáticos, que es en lo que ya se han convertido. Como hace poco me comentaba un amigo, “Barajas sería un magnífico centro de arte, con todos los requisitos de espectacularidad que estos necesitan”… y línea de metro.

Tiendas, cafetería, restaurantes y resultados. Tickets vendidos y gestión económica. Con menos de 120.000 visitantes, la exposición se puede considerar un fracaso. Y el artista también.

 Pero, ¿y los contenidos?, ¿quién nos va ha indicar que es lo que debemos de soñar esta temporada? Porque así se programan, por temporadas, como la moda, como los grandes almacenes, los lugares espectáculo y el consumo. Si, estos centros de reflexión, de verificación de identidades, de asunción de criterios, estos lugares privilegiados del conocimiento en el mundo contemporáneo, se convierten en no lugares, en espacios de perdida de identidad, justo lo contrario para lo que se crearon. ¡Que ironía!

 Hace poco pudimos ver en el Channel 4 británico el documental «Hidden Hands» en el que nos explican como en los años 50 y 60, la CIA apoyó el arte americano, sobre todo el expresionismo abstracto para combatir ideológicamente el arte oficial de la desaparecida Unión Soviética, irrigando al mundo del arte y del pensamiento artístico del American way of life que ha ido germinando en los defensores de este tipo de esquema cultural. Colonialismo ideológico camuflado de libertad cultural que llega a sus límites más surrealistas con la isla del la factoría Guggenheim en un pueblo que parece que no tiene otra cosa que hacer que reivindicar su identidad cultural. Ahí esta el quid de la cuestión, a través del arte  si han permitido la colonización.

El Louvre en Abu Dhabi, la Biennale di Venezia y todos los museos y centros de arte que se reparten en nuestro territorio con colecciones clonadas, repetidas una y otra vez, sin identidad. Hoy quien no tenga en su ciudad un museo y un centro de arte contemporáneo, no está sumergido en la modernidad. Está perdido en sus propias reflexiones y eso no se puede permitir.

 La actitud demagógica y obscena de los dogmáticos de la modernidad, ha creado una fisura entre el arte moderno y la tradición, apreciando al primero como un hecho aislado en el recorrido de la historia y su lectura lineal, que por otra parte, y es lo que no parecen darse cuenta, está repleta de enlaces, recursos, sugerencias y sobre todo, sensibilidades que no se pueden borrar de un plumazo.

El que hayamos tenido un periodo político inexcusable en la reciente historia de nuestro país,  no debe impedirnos conservar una perspectiva historicista de los valores estéticos que hemos desarrollado en cada ámbito cultural, para terminar convirtiéndonos en policías y verdugos de cualquier manifestación  que no se rija por lo que imponen los hacedores de tendencias, cuyo único objetivo es homogeneizar  las estructuras de pensamiento en su propio beneficio.

 Los museos son instrumentos políticos como las obras que hay en ellos. No podemos olvidar que finalmente son los críticos elegidos por políticos quien seleccionan a los artistas que van ha crear el discurso cultural de una nación, cultura o sociedad, y los que no interesen para transmitir ese discurso, sencillamente, no están.

 Esto hace, como bien dice Delfín Rodríguez, “que los artistas, en términos generales, produzcan y piensen para los espacios institucionales casi en exclusiva. El arte contemporáneo nace con vocación de ser arte oficial pagado con dinero público y en instituciones públicas. El arte contemporáneo nace hoy con vocación institucional.”

 Estos hacedores de tendencias, los museos, centros de arte…, con directores nombrados desde los estamentos políticos, o regidos ya de una manera descarada por los propios políticos, han cedido en sus prioridades pasando de lo educativo a lo corporativo,  al espectáculo y la gestión económica. De esta manera la cultura pasa a ser una industria cultural, que finalmente se transforma en industria del ocio y turística, por lo que desaparece toda identificación y relación con el origen de la cuestión.

 La única opción que les queda a estos centros de arte  y museos, es a partir de ahora, sobrevivirse a ellos mismos.

 La consecuencia de esto, es que el que quiera conservar su criterio estético fuera de estas actitudes coactivas, no le queda mas remedio que sufrir un irremediable suplicio estético cada vez que visita uno de estos centros.

 ¿Pero donde están los límites de la reflexión, o el límite del lenguaje artístico? Cuando se habla al límite de la indistinción, terminamos sin saber de que estamos hablando. La cocina, el espectáculo, las ocurrencias de cualquier iluminado que tenga relación con quien pone la pasta…Todo es arte.

 “Esto, probablemente, supone un problema de orden ontológico” como alude Jean Louis Maubant

 Desgraciadamente esta tendencia pueril de sumarse al carro de el que la tenga mas gorda parece que no remite hasta que las arcas estén agotadas. Solo las nuevas generaciones de artistas, sobre todo en entornos locales, ya no se creen la película. Engañados hasta los límites mas insospechados por políticos sin escrúpulos con promesas vanas, son conscientes de su precariedad en un mundo, el de la cultura, engordado con inversiones millonarias que ellos ni siquiera han olido. No así las empresas constructoras y los agentes intermedios creados ex profeso desde los entornos políticos para embolsarse las subvenciones.

 Las culturas locales, que están empezando a reivindicar su espacio con gran ímpetu, son la única salida que nos queda a esta homogenización de la cultura. Nos hacen conservar el poco análisis crítico que nos queda porque conocemos los resortes que la forman. Es cercana a nosotros, es abordable y sobre todo, escapa a la manipulación e intoxicación de los medios de comunicación. Podéis hacer la prueba; si asistís a algún hecho que haya generado noticia, comparad vuestros recuerdos con las crónicas publicadas. ¿coinciden?

 La globalización impide a los entornos locales decir, hablar, editar sus contenidos, para así consumir convulsivamente los generados, o mejor dicho, creados por las industrias mas poderosas para aleccionar clientes potenciales.

 Afortunadamente los nuevos medios aprovechados desde las estructuras locales nos permiten pasar de lectores programados a editores de contenidos. Y esto supone una gran esperanza para conservar nuestro criterio, que al fin y al cabo es lo que nos hace únicos. Estos nuevos medios encauzados desde la cultura local nos hacen  pensar y mantener una actitud crítica, que es, al fin y al cabo, uno de los caminos mas eficaces para ser libres.

 Esteban Ruiz

LA SEXTA MIRADA (2009)

Texto de comisariado para la exposición celebrada en el Instituto Cervantes de Bruxelles y la Casa Gongora en Córdoba

“Todo lo que ahora era verdad, había sido alterado. Todo lo que ahora era verdad, había sido verdad eternamente y lo seguiría siendo. Era muy sencillo. Lo único que se necesitaba era una interminable serie de victorias que cada persona debía lograr contra su propia memoria. A esto le llamaban “control de la realidad”. (…) Saber y no saber, hallarse consciente de lo que es realmente verdad mientras se dicen mentiras cuidadosamente elaboradas, sostener simultáneamente dos opiniones sabiendo que son contradictorias y creer sin embargo en ambas; emplear la lógica contra la lógica, repudiar la moralidad mientras se recurre a ella, creer que la democracia es imposible y que el Partido es el guardián de la democracia; olvidar cuanto fuera necesario olvidar y no obstante, recurrir a ello, volverlo a traer a la memoria en cuanto se necesitara y luego olvidarlo de nuevo; y, sobre todo, aplicar el mismo proceso al procedimiento mismo. Ésta era la más refinada sutileza del sistema: inducir conscientemente a la inconsciencia, y luego hacerse inconsciente para no reconocer que se había realizado un acto de autosugestión”.
George Orwell, “1984”

Es complejo pensar sobre Córdoba si caer en tópicos. Recabar en lo heredado y no quedarse anclado en ese tiempo. Pero, aun así, es necesario conocer ese relato para poder vestir un argumento que funda la emoción impregnada de su historia, con el increíble legado intelectual que esta ciudad ha regalado al mundo.

Nuestra estética actual, en su construcción, pasa necesariamente por Córdoba y su estoicismo. Los conceptos,”honestum“, “pulchrum“, “bonum” y “decorum“, “utile” y “aptum” los relaciona Cicerón en su “De Officis“, bebiendo del las tradiciones platónicas, aristotélicas y estoicas, pasando luego a San Agustín.

Otro camino es el de Avicena que bebe de fuentes griegas. “La belleza o decorum, dicen los arabes, es la cualidad que posee una cosa cuando es tal como debe ser“. Organizan el ritmo y revisan con el álgebra la relación del hombre con el espacio, situandolo de la manera mas certera que ha permanecido hasta nuestros días.

Aristóteles incide en el saber y el estoicismo en el hacer. Entre los romanos, Cicerón concibe la retórica como una disciplina y Quintiliano como un arte practico, “el arte es una capacidad que procede metódicamente, es decir, con orden“. Por eso los estoicos contemplan los dos matices aproximandose ya, en muchos aspectos a la concepción moderna del arte.

Ciceron insiste en el carácter disciplinado del arte. El arte, dice, presenta dos formas: como saber y como realización: “Ars duplex, una in ascientia, alia in actu” (el arte es doble, teórico y practico) (1)

Quiero estas referencias, para argumentar el guión de la exposición “La Sexta Mirada” en la que reencontramos nuevas vías de interpretación del desarrollo creativo, basado en la erudición del proceso intelectual y articulado gracias a la referencia que nos une: Córdoba.

Retomamos con la selección de estos ocho artistas, al estudioso, al analítico, al imaginativo, al comprometido, al coherente con su entorno físico y emocional.  Y reivindico como nefasto en el arte, la relegación que han tenido las formas de pensamiento artístico, llevadas a cabo  a través del análisis y la observacion de los hechos.

Las obras presentadas por los artistas, aunque locales en su enfoque, se hace universales por la transcendencia de los conceptos. Aunque, vuelvo a repetir,  afrontadas desde lo local, desde lo que se conoce, y desde donde hay una verdadera implicación emocional.

Llevamos demasiado tiempo sufriendo la justificación de un arte global creado fuera de las instancias artísticas y siguiendo la estela de los discursos sociales y económicos que reivindican un Global Village.

Este multiculturalismo, es una manera de reprimir la individualidad que fundamenta el humanismo, ya que no respeta en absoluto lo que dice respetar; la singularidad.

“Esta contradición del pensamiento globalizado hace que exista un poderoso descuadre, una contradicción, una desconexión considerable entre la acción realizada y el objetivo perseguido”.(2). Camus nos insiste también sobre la intensidad del descuadre entre la acción y el fin u objetivo en  “Le Mithe de Sisyphe

Finalmente, nos hemos arropado en la globalización cultural para denostar otras formas diferentes de pensamiento, y nos escudamos en ella para anular cualquier conato de individualidad que se oponga a la uniformidad impuesta desde las estructuras generadoras de ideas. Hoy es bien visible una estética homogeneizada, estructurada dentro de una industria cuyo objetivo es el consumo de productos artísticos. Sin mas. Este consumo se articula en la anulación del individuo y de sus referencias que, al fin y al cabo, son las que nos confieren la riqueza de la diversidad de opiniones.

Al contrario de lo que podríamos pensar y de los objetivos que nos propone esta globalización en sus postulados, hoy, tras la imposición de este sistema que propone evitar los problemas que se derivan de las diferencias culturales, nos encontramos, en realidad, en una gigantesca “cage aux folles”, con enfrentamientos violentos, y la mayor intransigencia cultural que haya tenido el ser humano a lo largo de su historia.

El arte es interpretación, en el momento que se aunan los criterios de interpretación y se homogeneizan, entramos en un arte dirigido. El arte solo cabe desde la individualidad del creador y desde su libre interpretación de esta realidad; y esta individualidad, es la que genera e identifica el arte.

Si Voltaire escribiera hoy un nuevo “Traité sur la Tolérance“, posiblemente ampliaría su crítica mas vehemente a la globalización, como paradigma de la intolerancia.

Me ha parecido emocionante, sugerir a los artistas que intervengan a partir de una lectura de su ciudad, verdaderamente cercana e influyente en la argumentación de sus obras. Esto ha hecho posible la construcción de una exposición con gran solidez en sus fundaciones y resistente a cualquier embite externo. Soy consciente del enfrentamiento que esto supone con estéticas que considero humo creativo y que en muchos aspectos se han diluido junto a logros sociales. Estas se escudandose en la inmediatez, en lo instantáneo, el placer de lo inmediato e inconsecuente.

Considero justo, por lo valioso que tiene esta exposición, comenzar a poner en cuestión un arte que se ha supuesto exclusivo por su intransigencia con los artistas intelectuales, sobre todo en entornos locales y debido a la mediocridad de los analistas.

Este arte con pies de barro se empiezan a desmoronar como la economíaque los ha mantenido. Por el contrario, nos encontramos en “La Sexta Mirada”, por parte de los artistas, con un ejercicio de honestidad y compromiso, que permanecerá en nuestra memoria y nos hará descubrir una ciudad que aunque haya sido redescubierta en múltiples ocasiones, nos va ha facilitar una nueva lectura que la hará mas cercana a cada uno de nosotros.

Esteban Ruiz

(1) Edgar de Bruyne. “La Estética de la Edad Media
(2) Christian Morel. “Les Décisions Absurdes” Sociologie
des erreurs radical et persistantes.

CREATIVIDAD O CRISIS (2009)

Intervención de Esteban Ruiz en la mesa redonda de  los Talleres Internacionales de Arte Contemporáneo OPENART 2009 en el Centro de Historia de Zaragoza.

Ponentes: Esteban Ruiz, Francisco Jarauta, Defín Rodriguez, Juan Ugalde, José Ramón Alcalá, Fernando Sinaga y Carlos Cánovas

En esta III edición de OPENART Zaragoza 09, los Talleres internacionales de Arte Contemporáneo, hemos analizado en su ciclo de conferencias y debates la relación que se establecen entre los conceptos de Creatividad y Crisis. Los especialistas invitados hemos  estudiado el origen que nos ha abocado a esta crisis y sus posibles soluciones en lo que respecta al mundo del arte, la cultura y la creatividad. También sus influencias y repercusiones en los ámbitos social y político de los cuales, le es imposible desvincularse.

 De un tiempo a esta parte se ha desarrollado una verdadera ingeniería para crear nuevas industrias, muchas de ellas utilizando ciertos campos de la actividad humana que hasta ahora no se “rentabilizaban” lo suficiente. Como bien sabemos y nos han inculcado, la rentabilidad económica es la prioridad en cualquier actividad ligada a la nueva economía. Lo leemos todos los días en los periódicos y lo  escuchamos en los informativos hasta convencernos que no hay otra salida: el consumo. A ello no escapa la cultura, donde han entrado los consorcios multinacionales haciéndola derivar hacia la nueva nominación de “industria cultural”, que debemos asimilar con avidez.

Nuevas profesiones y nuevos campos empresariales se abren entorno al mundo creativo; empresas de gestión e ingeniería cultural, especialistas en entidades culturales, turismo y patrimonio, marketing, consultarías…, avalados todos ellos, por nuevas legislaciones que necesitan a su vez de expertos que las interpreten.

 Pero… ¿quién genera los productos culturales que nutren a esta industria?, ¿quién genera el arte?. Para mantener esta industria, ¿existen artistas autónomos o por el contrario son “asalariados” del sistema?

 Los artistas y los productos artísticos no son ya el único valor de esta industria como nos indica Anthony Davies (1). Se convierten en una mercancía con la que montar exposiciones, publicar libros, rellenar información en los medias, explotar la red, etc. Un ejemplo es que de la exposición de un solo artista, la industria nutre a los funcionarios de la institución que la esponsoriza, críticos, fotógrafos, empresas de diseño e imprentas que realizan las publicaciones, periodistas y medios de comunicación que nutren sus paginas con la noticia, empresas de seguridad, transporte, aseguradoras… hasta las empresas de limpieza obtienen su pellizco.

 Pero ¿y el artista?. Este se tendrá que conformar en muchos casos, con el “prestigio” que le han ofrecido “generosamente” todos los anteriores por sus diez meses de reclusión en su taller y correr con los costes de la producción de su propia obra, y en el mejor de los casos, un bello catálogo para ofrecer a sus amistades. Esta situación desanima a muchos creadores y para compensar, la Industria y la sociedad  otorga el título de artista-creador a cualquiera que acepte las condiciones anteriores sin ponerla en cuestión.

Parecido juego desarrollan algunas administraciones con artistas afines a sus ideologías, o mejor dicho, en un mundo sin ideologías, a los que aseguran sus previsiones de lucro. Son los sectores financieros, los que en muchos casos generan la producción artística, mediante su propia creación de artistas. Estos artistas están ligados a empresas, ligadas a su vez a holdings financieros que se sirven y aprovechan financiaciones del entorno público.

No existen mecenazgos ni esponsorizaciones que no reviertan económicamente en las propias empresas que son matriz del producto esponsorizado. Aprovechan esta industria para al mismo tiempo vender una imagen limpia y generosa, así como rentable. Se aprovechan también de los recursos públicos como espacios representativos, fondos culturales, de igualdad y equilibrio sociales, y así prestigiarse en campos teóricamente no especulativos. Los productos generados, son de carácter supranacional. Por lo que chocan frontalmente con las generaciones artísticas espontáneas de culturas locales. Aquí encontramos le manido y recurrente adjetivo “interculturalidad”, a la que han sido atraídas como moscas a la miel las instituciones, obsoletas en sus desarrollos y analfabetas de las nuevas economías, los grupos civiles, y los mundos liberales  preocupados por el desarrollo humanista. Haciéndoles en parte el trabajo de depredación económica y cultural a estas multinacionales a las que dicen enfrentarse.

La capacidad de informarse y la velocidad de integración de esta información es el factor principal para ganar en la carrera por crear y vender los productos que demanda la sociedad. Por otra parte estas demandas, están siendo moldeadas desde otras industrias por los mismos holdings, llámese información, publicidad, necesidad de bienes de consumo, etc. De esta manera la cultura pasa a ser una industria cultural, que finalmente se transforma en industria del ocio, por lo que desaparece toda identificación y relación con el origen de la cuestión.

La representación más evidente de esta situación, es que si el arte estaba ligado al pensamiento y era universal en su concepto que no en sus formas ni planteamientos que era locales, ahora,  con la manipulación perversa de los derechos de autor llevada a cabo desde ciertos entornos culturales ligados al poder, se fiscaliza cualquier uso o disfrute que se haga de el, con penas incluso de cárcel. También se fiscaliza la propia producción de productos con lo que se matan dos pájaros de un tiro: los artistas no tienen capacidad legal, en muchos casos, para crear su propia obra si no van de la mano o están siendo utilizados por un “socio” poderoso.

 Esta situación de arte mercantilizado hace que los aristas no hayan vivido en absoluto la pasada bonanza económica siendo relegados y engañados a favor de creativos de saldo próximos al poder y utilizados para hacer caja.

 Es evidente que el artista siempre ha estado en crisis y lo sigue estando, no así la cultura que en estos últimos años a sido beneficiada por un progresivo y espectacular incremento de fondos públicos que ni tan siquiera han rozado a los creadores. Han sido redirigidas estas inversiones hacia agentes externos, profesiones ficticias y sobre todo a la industria constructora, de la que desgraciadamente tanto sabemos en nuestro país, destinando un porcentaje ingente de estos fondos culturales públicos a la rehabilitación y construcción de inmuebles y equipamientos hoy cerrados, por no contar ni preveer fondos para su desarrollo y la realización de actividades, y dotarlos así de vida. Son insostenibles como la economía que los ha creado.

 Otro de los aspectos del derroche del dinero público en el ámbito cultural es el de las bienales, museos y centros de arte. Es lamentable ver a las instituciones y a los artistas montando unos y concurriendo  otros a estas Bienales que surgen como champiñones abonadas con dinero público, como nos indica Serge Guilbaut (2) “…con la esperanza de ser observados por quienes ostentan el poder económico. Haciendo obras a medida de la mirada occidental con el fin de hacerse notar y acceder así al circuito internacional”. Luego están los museos y centros de arte, maquinas del espectáculo que tienen por objeto divertir al personal con caras y superficiales producciones. En estos museos-negocio no se genera arte. “Las cosa interesantes ocurren en pequeñas estructuras que pueden pensar de otra manera, sin espectáculo, en profundidad y con liberta.”

 Es en este entorno donde OPENART quiere ofrecer a los creadores y a cualquier ciudadano interesado por su devenir cultural la posibilidad de dialogar y plantear soluciones a este problema desde la lógica mas elemental. Para ello hemos contado con artistas científicos, críticos, filósofos, antropólogos, etc. Que ponemos a disposición de los artistas y del público en general en el Centro de Historia de Zaragoza durante las dos semanas que duran los Talleres.

 Esteban Ruiz

(1) “Futuros del Arte” Anthony Davies y Simon Ford

(2) “La Critica Dialogada”, Anna María Guasch

(3) “Salidas Incalculables” Marion Von Osten

NAUFRAGIOS (2007)

Texto de comisariado de Esteban Ruiz para el catálogo de la exposicion “Naufragios. Aportaciones creativas para la reflexión social

   “Y sin duda nuestro tiempo… prefiere la imagen a la cosa, la copia al original, la representación a la realidad, la apariencia al ser… lo que es ‘sagrado’ para él no es sino la ilusión, pero lo que es profano es la verdad. Mejor aún: lo sagrado aumenta a sus ojos a medida que disminuye la verdad y crece la ilusión, hasta el punto de que el colmo de la ilusión es también para él el colmo de lo sagrado.”

Feuerbach, prefacio a la segunda edición de La esencia del Cristianismo.

En efecto, nuestra realidad se ha convertido en una lineal representación teatral donde consumimos apreciaciones envasadas desde los “centros de producción de realidades”. Prioridades impuestas, alegrías impuestas, preocupaciones impuestas y algún que otro guiño de caridad para lavar nuestras conciencias. Somos participes de una obra representada en un teatro acartonado donde no se permite la intervención del público y donde el más mínimo carraspeo es silenciado por tus vecinos cercanos. Un duermevela que se convierte en sueño, como los sueños de Calderón, un sueño necesario ya, como nos recuerda Guy Debord en “La separación consumada”,  A medida que la necesidad es soñada socialmente el sueño se hace necesario. El espectáculo es la pesadilla de la sociedad moderna encadenada que no expresa finalmente más que su deseo de dormir. El espectáculo es el guardián de este sueño“.

Esta factoría de sueños, como vemos, afecta y se nutre asimismo de la cultura . De esta manera, venimos observando una ralentización en la espontánea generación de culturas autóctonas,  surgidas estas desde las bases estructurales de cada sociedad como ha venido siendo natural  a lo largo de la historia hasta el final de la 2ª guerra mundial, y dando paso a partir de ese momento, a la incursión de formas culturales sometidas al consumo de productos y no a la generación de la anterior como valor de consolidación de formas diferentes de pensamiento.

En estos momentos, nuestras directrices culturales se limitan a importar paquetes  diseñados en sociedades que nos llevan ventaja en el establecimiento y la consolidación de lo que se ha denominado “industria cultural“.

Esta industria genera productos con estrategias de mercado invasivas  con los consumidores que los adoptamos con avidez, llevando implícito el consumo de objetos y la sensación de autosatisfacción de la consciencia que nos impide generar ideas.

Estamos sucumbiendo a estas directrices  por las repercusiones que tienen sobre las economías globales y locales, y por intereses que perciben la cultura como una industria especulativa más que como una estructuración de maduración social.

Contamos con reiterados ejemplos  a lo largo de la geografía nacional de esta funesta aplicación de políticas culturales que en vez de ayudar a la generación espontánea de arte, se reinventan necesidades ficticias que esquilman no solo los recursos destinados a este menester sino también las ideas.

Como bien dice el antropólogo francés Marc Augé, “hay que formar no como consumidores, sino como creadores.” El nuevo humanismo es eso: formar a las personas para que controlen los instrumentos. Formarlos para crear

Adquiere esto más importancia aún en una sociedad donde la asunción de criterios de pensamiento comienza a ser, si no criticada, sí desprestigiada o relegada por la homogeneización de las estructuras sociales, de las referencias culturales y de las formas de pensamiento que se nos impone como la forma políticamente correcta de actuar y pensar

 Aprecio como muy valientes, ciertas actitudes tanto a nivel formativo como de producción que permiten a los ciudadanos interesarse  unos e implicarse otros en entornos sensibles a la creación y la generación de ideas, de las que andamos tan escasos.

Un momento dramático viven los creadores desde que el apoyo a la actividad artística y cultural, necesario desde las instituciones públicas, a sido sustituido, por gestores intermedios que están errando sus objetivos, que no deberían ser otros que las ayudas y los incentivos a la creación, y que por otro parte, van  inclinándose  en el apoyo a su propia actividad organizativa, deteriorando de esta manera, irremisiblemente, los recursos que deberían volcar sobre los propios creadores. Como complemento a este supuesto trabajo de apoyo, es la empresa privada quien se debe de afrontar  la acción de mercado de estas creaciones, y el público de decidir las corrientes estéticas acordes con cada entorno social.

La excesiva incidencia institucional en el mercado del arte, crea confusiones, cuando no corrientes deliberadamente dirigidas para crear opiniones interesadas.

Hoy  día en el que todo pensamiento se trivializa debido al mercado, no existe relación entre los problemas que nos acucian  y las ideas que generamos. Vivimos en un verdadero cambio de paradigma donde se mantiene un combate que enfrenta” imagen versus argumentación”. Un ejemplo lo tenemos en la gran proliferación de edificios emblemáticos en nuestras ciudades con el fin de inventar sus propias singularidades, y terminar pareciéndose a centros comerciales fuera de contexto.

Estamos sumergidos en un periodo de gran cinismo en el que la teatralización  a sustituido a cualquier estrategia crítica.

Esteban Ruiz

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s